Tengo diabetes ¿Qué hago?

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En México, la segunda causa de muerte por problemas de salud es la diabetes (INEGI, 2018). Este síndrome es una grave problemática que impacta directamente en todos los ámbitos de la vida de quienes la padecen; cambios en la economía, las relaciones, el estado de ánimo y el estado físico de los pacientes, son algunos de los problemas que se pueden presentar.

De acuerdo con varios estudios, hay ciertas actitudes y acciones que pueden ayudar a las personas que han recibido un diagnóstico a vivir con mejor calidad de vida y a prevenir la aparición de mayores síntomas y una muerte prematura.

  1. Aceptar el diagnóstico. Perder la salud implica un duelo y por ello muchas personas se sienten tristes, enojadas, no pueden creer que su vida cambiará para siempre o simplemente siguen como si nada. Esta etapa es totalmente normal, está bien tomarse un tiempo para hacerse a la idea de que habrá que buscar un nuevo equilibrio, sin embargo, poner atención a lo que viene, en vez de llorar por lo perdido es un factor predictivo de éxito en el tratamiento. Un buen ejercicio que se puede hacer es visualizarse en el futuro, cuando el tratamiento ha tenido éxito y preguntarle al ‘yo imaginario del futuro’ ¿cómo llegaste hasta ahí y qué fue lo primero que hiciste para lograrlo?
  2. Informarse. Las personas que viven mejor a pesar de la enfermedad son aquellas que preguntan sobre su diagnóstico y pronóstico a los médicos y profesionales de la salud y leen información de calidad. Es importante seleccionar revistas o páginas especializadas con enfoque científico con mucho cuidado ya que muchas páginas son escritas por personas que no son expertas y promueven mitos o información alarmante que hace daño.
  3. Buscar soporte emocional. Ante la ruleta de emociones que se experimentan, es bueno contar con alguien que brinde escucha, abrazo, consuelo y que apoye. Hablar sobre el tema y expresar las emociones con alguien es muy saludable, incluso es bueno sacar el enojo y la tristeza. El apoyo puede darlo la familia, amigos, colegas, o grupos de pacientes que se forman en los hospitales y clínicas. Pedir lo que se necesita a estas personas puede ser beneficioso. Las siguientes frases son ejemplo de cómo hacerlo: ‘necesito un abrazo… que me escuches sin juzgar… que me quieras tal como soy… necesito que me apapachen sin decirme lo que tengo que hacer’.

Si se prefiere o se sospecha que algo no anda bien en este ámbito, es recomendable buscar atención psicoterapéutica individual y familiar con psicólogos de la salud, medicina conductual o terapeutas familiares de enfoque sistémico.

4. Tomar control de la situación. Mientras más información se tenga, es posible controlar, tomar decisiones sobre el tratamiento y volverse experto en vivir bien a pesar de la enfermedad. Los pacientes que deciden su alimentación, los modos en que se ejercitan, cómo llevar su tratamiento, qué médicos les van a atender y cuándo serán las citas, tienen mayor éxito, viven más y mejor que quienes dejan que fluya la situación sin participar activamente en su proceso de búsqueda del bienestar.

Como conclusión, es importante mencionar que es posible vivir muchos años con diabetes e influir en el curso de la misma. Quienes se activen en esta tarea tendrán mayores posibilidades de vivir mejor.

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