Si amas a tu hijo o hija, déjale ser

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Si bien se han ganado espacios en la sociedad en derechos e inclusión para la diversidad sexual de las personas,hoy día continúan vigentes muchos prejuicios, estigmas y formas de pensamiento que generan discriminación y lastiman a aquellas personas que se identifican en el amplio espectro de la diversidad sexual.

Compartimos con ustedes algunas ideas sobre qué pasa con las distintas orientaciones sexuales en particular en adolescentes y jóvenes, esperando orientar y ayudar a las familias a generar dinámicas de respeto e inclusión en torno a la diversidad de sus hijos(a). Estamos convencidos que la información siempre protegerá.

La diversidad sexual y de género hace referencia a todas las posibilidades que tienen las personas de asumir, expresar y vivir su sexualidad, orientaciones e identidades sexuales. Partimos del reconocimiento de que todas las personas, expresiones y sensaciones tienen derecho a existir y manifestarse, sin más límites que el respeto a los derechos de las otras personas.

¿Qué es la Orientación Sexual?

En el caso particular de la orientación sexual en los adolescentes y jóvenes, es la capacidad que tiene cada individuo de sentir atracción física-afectiva por otras personas, por ejemplo de diferente sexo, del mismo o ambos. Es decir, entre las distintas Orientaciones se incluye la Heterosexualidad (atracción física-afectiva por personas de distinto sexo), la Homosexualidad (atracción física-afectiva por personas del mismo sexo y la Bisexualidad (atracción física-afectiva por personas de ambos sexos). En general, la Orientación Sexual comienza a identificarse durante la adolescencia o incluso un poco antes.

¿Es la orientación sexual una elección?

Absolutamente no, la orientación sexual no es una elección consciente que pueda cambiarse voluntariamente. Por ejemplo, los seres humanos no pueden elegir entre ser heterosexuales, homosexuales o bisexuales. Las orientaciones sexuales no se eligen, o mejor dicho implican  procesos de identificación. Para la mayoría de las personas dichos procesos surgen a principios de la adolescencia sin ninguna experiencia sexual previa, ni asociada mucho menos a un tipo de malestar psicológico y/o emocional.  

Existe múltiple y abundante evidencia desde la medicina, psiquiatría, psicología y otras profesiones de la salud física y mental que sugieren que la orientación sexual es una condición inalterable de la sexualidad humana. Se trata de un complejo componente de la biología, incluidos los factores hormonales, genéticos o innatos, que desempeñan un papel trascendente en la sexualidad de una persona.

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS, 2017), casi 2 millones 700 mil personas declaran no ser heterosexuales, lo cual representa 3.2% de la población nacional. No obstante, dados los prejuicios aún existentes sobre la diversidad sexual, se piensa que muchas personas no comparten su orientación sexual abiertamente y el porcentaje puede ser mayor. Se estima incluso en otras investigaciones que el 10% de la población puede asumir diversas orientaciones e identidades sexuales.

¿Qué hacer en las familias?

Independientemente de las cifras, es necesario hablar sobre la importancia del derecho de inclusión de todas y todos en las familias y en la sociedad. Imaginemos lo que atraviesa un joven en su proceso de identificación al no sentir lo que tradicionalmente le dijeron que debía sentir. Ya de por sí, es un proceso psicológico, emocional y social complejo.

Por eso es que las y los jóvenes de la población LGBTQ+ pueden experimentar vulnerabilidad y aislamiento por el posible rechazo de su familia y amistades. Lamentablemente incluso aparece la posibilidad de sufrir violencia por algo que no se elige.

Aquellos adolescentes que crecen en dinámicas familiares severas y rígidas ante la diversidad, generan profundas dificultades personales como sentimientos de Inseguridad, estados de ansiedad o depresión, puesto que la postura y actitud de presión por parte de la familia ante sus hijos, puede tener un efecto poderoso que lesiona la integridad psicológica.

Es vital visibilizar que la familia puede ser la principal fuente de recursos emocionales y psicológicos de protección para los hijos. Las dinámicas familiares sanamente flexibles y receptivas, facilitan una adecuada adaptación psicológica durante el desarrollo, importante para la salud mental.

Para ello es necesario que se transmita con claridad, la confianza y apertura hacia los jóvenes. Expresar constantemente que siempre se ofrecerá apoyo sea cuál sea su orientación sexual. Desarrollarán así mayor seguridad sobre cómo comunicarse con la familia para poder recibir apoyo y orientación. En cualquier caso, los y las adolescentes siempre necesitarán que la familia les respete e incluya tal y como son, validándolos como personas en sus gustos individuales e intereses diversos.

Por último, queremos resaltar que para el adecuado desarrollo psicológico-emocional de los y las jóvenes respecto a su sexualidad, es importante mantener abierto el canal de comunicación con sus familias ante la posibilidad de compartir su Orientación Sexual. Familias: abracemos, queramos y defendamos la diversidad.

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