Ser mamá sin morir en el intento

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Elegir ser madre no es una decisión sencilla. Lo que el mundo espera es que una mujer haga elecciones sobre el tiempo que debe dedicar a ciertos roles como: ser hija, ser estudiante, ser esposa, ser madre de familia, ser profesionista. 

Esto no está muy alejado de los varones. La sociedad también exige seguir ciertos estereotipos: ser proveedor, ser la cabeza de la familia, ser trabajador, un padre amoroso, un buen esposo, etc. Sin embargo, cuando un hombre y una mujer deciden tener una relación estable y formar una familia, ya sea que hayan planeado o no la llegada de los hijos, la realidad llega a ser abrumadora cuando la frase “bebé a bordo” llega a la puerta de su casa.

La noticia se ha dado, un bebé llega a la nueva familia. Se comparte con gozo tan dichosa llegada con familiares y amigos. La nueva mamá comienza a hacer planes sobre el cuarto del bebé, la ropa que usará cuando salgan del hospital, los juguetes, los biberones, la marca de pañales que usarán, y así la lista sigue. 

También imagina sobre cómo será la rutina y como “será” su pequeño/a. La hora de dormir será a las 8 p.m., dormirá en su cuna, degustará los alimentos que se le ofrezcan, no hará berrinches, será obediente, será estudioso, no verá televisión ni usará aparatos electrónicos, etc. 

El día ha llegado. El nuevo miembro de la familia se ha instalado y todo parece resultar un desastre. La lactancia se vuelve difícil porque según no le llena la leche materna. Los berrinches son el pan de cada día y la paciencia empieza a brillar por su ausencia, pues mamá ha tenido que dar un par de nalgadas para poner fin a tan desesperante conducta. Lograr vestir después del baño es una lucha titánica si no se pone la tablet con la caricatura favorita. La casa es un caos con juguetes por todos lados. En la escuela han enviado un citatorio porque no pone atención y tiene malas calificaciones.

Ya ha crecido, le gusta irse de fiesta y mamá pasa la noche en vela sin saber dónde estará. Cuando comienza a suceder todo lo que no estaba planeado, una madre puede sentirse culpable por no realizar bien su papel hasta sentir que la maternidad la sobrepasa, dudando de su capacidad para poder criar. 

¿Cómo ser la mamá que mi hijo necesita?

Para lograrlo es necesario:

  • Despedirse del hijo/a ideal para poder recibir al hijo/a real que está en casa
  • Descubrir los defectos que lo acompañan para reflexionar acerca de lo que sí se puede hacer para manejarlos
  • Dar la bienvenida a las cualidades que lo hacen único e inigualable
  • Si algo ya no funciona, buscar otra alternativa que lleve al éxito
  • Cada vez que suceda lo desagradable ¡detente! y pregúntate ¿qué estará sintiendo para que se comporte así? ¿Es que no puede o no quiere hacer tal cosa?
  • Reconoce sus logros
  • Motiva sus metas
  • Escúchalo 

Un hijo es único e irrepetible y de la misma forma es una madre. Por la misma razón, aunque se tengan dos hijos o más, hay que buscar ser la mejor versión de sí misma porque cada pequeño requiere una mamá única. 

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