Regresar a la oficina tras incapacidad por maternidad

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El nacimiento de un hijo suele ser un momento de alegría y un cúmulo de nuevas experiencias para los nuevos padres. Por lo general, los primeros días son agotadores para la madre por las demandas que el bebé tiene: hay que alimentarlo constantemente, cambiar sus pañales, asearlo, procurar su descanso y la madre pasa la mayor parte de su tiempo dedicado al bebé. El tiempo pasa y, entre las 6 y 8 semanas, la mayoría de las mamás trabajadoras deben volver a la oficina.

Recientemente he recibido muchas preguntas sobre este proceso y esto me ha dado oportunidad de volver a estudiar sobre el tema y poder acompañar a más mujeres que están atravesando por este proceso.

Los primeros días la mamá está inmersa en cúmulo de emociones y pensamientos alrededor del bebé, pero es importante tener claridad en los procesos que se deben llevar a cabo. Desde junio de 2016 ya es posible transferir de 1 a 4 de las 6 semanas previas al nacimiento del bebé para poder tomarlas posteriores al nacimiento y también desde esa fecha se usa un solo documento de incapacidad, mismo que se entrega el día que la incapacidad comienza (de 2 a 6 semanas antes del nacimiento del bebé) y se debe entregar de inmediato en el centro de trabajo. Si el seguimiento del embarazo fue con un médico particular, se debe llevar el expediente a la clínica del IMSS que corresponde y ellos expedirán la incapacidad. Durante el periodo de incapacidad el IMSS cubrirá el salario y se deberá cobrar esa incapacidad en el banco que sea indicado. Cuando se regresa a la oficina se tiene derecho a dos descansos de media hora para poder ir a amamantar al bebé o extraer la leche materna en un espacio cómodo e higiénico.

Es muy importante que la mamá y su pareja decidan cuál es la mejor alternativa de cuidado para el bebé. Hay guarderías de tiempo completo tanto públicas como particulares que cuentan con personal especializado en el cuidado de bebés. También pueden contratar un servicio de niñera en su domicilio o apoyarse en familiares. La mejor opción siempre va a ser la que haga sentir más cómodos y tranquilos a los padres.

Es muy importante que el primer día de regreso en el centro de trabajo se coordine con el jefe los horarios que se asignarán para la lactancia. Un aliado muy importante para esta etapa es un tiraleche. Hay de diferentes presupuestos y ayudará a tener un banco de leche para que otras personas puedan alimentar al bebé mientras se está trabajando. También será de utilidad una lonchera térmica o hielera y bolsas de gel congelable para mantener la leche materna a una temperatura en la que se pueda conservar hasta que se pueda refrigerar.

Una vez que se conocen los derechos que se tienen, las preguntas continúan en el ámbito del desapego emocional. Después de compartir 9 meses con el pequeño en su interior y haber pasado posteriormente las primeras semanas prácticamente sin separarse, podemos decir que el regreso al empleo es el primer momento en que la madre va a experimentar el sentimiento de separación con su hijo. Es normal que genere angustia y en algunos casos depresión, lo que es importante concientizar es que el bebé no va a sentir esta afectación con la misma intensidad que la madre, ya que a pesar del vínculo afectivo que se ha formado, el bebé lo que en realidad requiere en esta etapa de su vida es que sus necesidades físicas sean cubiertas. No va a dejar de romperse ese vínculo que tiene con su mamá, pero sí va a fortalecer el que mantiene con sus nuevos cuidadores. Es un momento muy difícil para la mamá, mas es de suma importancia tratar de mantener la calma y transmitirle al bebé una sensación de bienestar, tranquilidad y estabilidad.

Serán meses agotadores, pues el bebé seguirá despertando por las noches pidiendo comer o atender alguna otra necesidad. La mamá seguirá despertando y durmiendo poco para atenderlo y despertar al día siguiente para cumplir con responsabilidades laborales, pero estas noches de desvelo serán temporales y todo se irá acomodando con el tiempo hasta lograr llegar a una nueva rutina familiar.

Es importante contar con una red de apoyo, es decir, con amigos o familiares de toda nuestra confianza que nos pueden ayudar si hay que pasar por el bebé a la guardería en un horario complicado e incluso para cosas tan simples como poder descansar un poco mientras alguien más carga a tu bebé. Siempre hay personas dispuestas a apoyar y hay que saber pedir ayuda en esos momentos para estar muy bien y ofrecer lo mejor ese bebé que necesita tanto en esa temprana etapa de la vida.

Una vez más se tiene que recordar que lo que nosotros estemos sintiendo será lo que transmitamos al bebé. Si la mamá está tranquila y convencida de que está haciendo lo mejor, eso transmitirá y, si por el contrario, la mamá esta inquieta sobre esta situación, siempre se podrán tomar otras decisiones.

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