Para quienes no tuvieron un “gran año” en 2019

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No es obligatorio tener una maravillosa retrospectiva de este año que termina. Es verdad que todos quisiéramos recordar el 2019 como un año de conquistas, viajes, romances, salud, entretenimiento, excelentes resultados en los negocios, etcétera. Pero la realidad es que la vida no siempre es tan generosa, pues hay muchos factores externos que a veces nos impiden que podamos obtener  lo que deseamos o encontrarnos en una situación más favorable que la actual.

Para mí, por ejemplo, el 2019 fue un año de varias pérdidas, tanto en lo profesional como en lo personal. También fue un periodo de muchas exigencias académicas, económicas y emocionales. Hubieron algunos momentos en que verdaderamente quise desistir de proyectos en los que había invertido años, pues me sentía sobrecargada, abrumada, aisalada, insensible… Me evoqué a otros años complicados cuando, por ejemplo, tuve problemas de salud, pérdidas de personas cercanas o problemas financieros. Pero al mismo tiempo me hice muy consciente de que todas esas experiencias negativas en algún momento terminaron.

A veces vemos a los otros en las redes sociales celebrar su crecimiento, sus viajes, su suerte en el amor,  su vida familiar “perfecta” y eso nos lleva a pensar “¿por qué mi vida no responde a esos patrones?” Bien, considero que las respuestas pueden ser muchas, pero una de ellas es que el contexto en el que nos encontramos, por ejemplo, social, cultural, económico, de género, racial, etáreo e incluso político, pueden permitirnos acceder a algunas cosas y no a otras. Es decir, no todo depende de nosotros, pues algunas personas tienen más acceso a algunos privilegios que otras, de acuerdo a las jerarquías que impone el sistema en el que vivimos.

Otra respuesta a la pregunta que nos planteamos es que no todas las personas tenemos el mismo concepto de felicidad. Y aunque esto es desafiador para quienes son muy conservadores, es una realidad que lo que para algunas personas significa tener éxito para otras no. Hay quienes pueden desear encontrar un empleo de alta responsabilidad, mientras otros están pensando en renunciar a su alta gerencia e irse a vivir cerca de la playa trabajando en algo menor o en regresar a estudiar.

Para mí, por ejemplo, esos momentos que algunos podrían considerar “fracasos”, fueron aquellos que me permitieron replantearme muchos significados sociales sobre lo que otros esperaban de mí. Y eso me permitió liberarme de muchas ideas preconcebidas y acciones que me estancaban. Además, fue en ese período cuando me reté a hacer lo que nunca antes había hecho y a conocer personas que nunca pensé que conocería y con quienes, al final, compartí grandiosos momentos.

Entonces, cuando digo que no tuve un “gran” año, en realidad deseo expresar que tuve un año diferente a lo que muchos esperarían de mí. Quise decir que tuve un año desafiante, que fue, sí, duro, pero que también me sacudió para entender que a veces no sale todo como queremos, mas eso no significa que debamos dar la espalda a lo que estas experiencias pueden traernos, así sea tan solo un “simple” aprendizaje, como por ejemplo, el desarrollar algo tan importante como mantener la calma. Feliz año.

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