Mujeres y maternidad: ¿un sacrificio?

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Una diferencia que permea a las personas desde los primeros años es haber nacido mujer u hombre, ya que deparan asuntos distintos. Mientras que a las niñas se les continúa educando para ser hogareñas regalándoles kits de cocina, barbies, nenucos y enseñándoles cantos como el ya conocido “arroz con leche me quiero casar con una señorita”, a los niños se les educa para ser fuertes, dándoles metralletas, soldaditos y carros militares, repitiéndoles frases como “el último que llegue es puto o vieja”; y así es como todo comienza: con el mito de las mujeres amorosas, pacientes y sacrificiales, vistas como complemento/media naranja de los hombres fuertes, vigorosos e invulnerables. 

Centrándome en las mujeres, al pasar de los años suelen conservar el ideal de la supremacía del amor con gran esperanza (esa que dicen muere al último) de encontrar un hombre que las entienda, que esté ahí cuando lo necesiten, que las respete, que les dé su lugar y que sea triple c (con carro, casa y carrera). Las que se sienten desafortunadas a menudo terminan resignándose a estar con el hombre que encuentran, enalteciéndolo porque fue el único que se fijó en ellas

Cuando llega el momento en que se supone que se debe construir una familia, llegan los hijos, surgiendo así dos importantes roles: la maternidad y la paternidad. Cuando pienso en la maternidad, de inmediato la vinculo al sacrificio. Para la mayoría de las mujeres que he conocido (tanto dentro como fuera de los consultorios), ser mamá implica dar sin esperar recibir nada, aceptar el dominio a través de la entrega, tragar todos los tragos amargos de enojos y frustraciones en pro del bienestar familiar

Las madres —como es de esperarse ante la educación recibida— suelen tener dificultad para decidir por sí mismas y facilidad para aceptar el rol de reproductoras, desvividas, educadoras, mano de obra y trabajadoras. 

Son tratadas a menudo —hasta por ellas mismas— como las cuidadoras de sus padres, hermanos, parejas e hijos, quedando siempre al último en la lista de sus prioridades. También he visto cómo algunas dejan de trabajar cuando aparecen problemáticas en las vidas de los hijos, respondiendo a la idea de que su ausencia en el hogar causa tales inconvenientes. 

Resulta interesante cómo al quitarle el velo a ese discurso hegemónico encontramos “madres agotadas, hartas, ambivalentes, culposas o competitivas”[1], madres que buscan independizarse, que ya no quieren seguir tratando a sus hijos como si de propiedades se tratara, que no desean bebés perpetuos convertidos en bultos y que lidian con la dificultad de mostrar eso que escapa a las prácticas dominantes por temor a ser juzgadas como unas malas madres, que reniegan de los mandatos sociales. 

Recuerdo a una consultante que dijo: mis palabras son las que repite mi hija. Si al ser hijo se solían escuchar ciertas frases de los padres, al ser padre es frecuente la repetición, ya que al ser esas relaciones las reconocidas, se retoman como apoyo en la crianza de las nuevas generaciones, así que hay frases que escuché en mi familia cuando era niña y que volví a escuchar en los consultantes: “quiero que me quieras y que también me tengas un poco de miedo”, “¿qué va a decir la gente de mí si te ven sola tan tarde?”; “te doy libertad pero te vas al libertinaje”; “cuida las apariencias porque si te ven llegar tan tarde van a pensar que te vas a putear”; “está bien que quieras estudiar, pero ¿cuándo te vas a realizar como mujer?”; “si te quedas sin hijos vas a estar incompleta”

¿Cómo entender la maternidad desde un sitio alejado de los roles que al inicio son impuestos y que luego son asumidos? Respondamos a esa pregunta en lo cotidiano, al conversar con nuestras madres y al elegir la vida que queremos. 

[1]Lamas, M. (1995)

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Cursó sus estudios de Licenciatura en Psicología en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (UNAM), titulándose con la tesis ‘Psicosis y arte: bordeando un yo exiliado de sí mismo". Cursó la Maestría en Psicología con Residencia en Terapia Familiar Sistémica en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (UNAM), durante la cual desarrolló un proyecto titulado "Perspectivas en psicoterapia: caracterización de personajes". Alumna de Mtra. Ofelia Desatnik, Doc. Alexis Ibarra, Dra. Lourdes Fernández y Doc. Marcelo Pakman. Ha sido ponente en congresos y coloquios de temas relacionados con la violencia, la pareja y la familia en instituciones educativas y contextos hospitalarios, dictaminadora en artículos de psicología y ciencia social, psicoterapeuta tanto en el ámbito público como en el privado y docente tanto presencial como en línea en el Instituto de Terapia Familiar CENCALLI de temas como violencia y terapia de pareja. Ha brindado acompañamiento terapéutico a personas con autismo y discapacidad intelectual. Interesada en la psicoterapia sistémica, la crítica-poética y la reflexión-en-la-acción. Contacto: https://fabiolaarellanojimenez.blogspot.com/ https://twitter.com/FabiolaArellano https://www.instagram.com/fabarella/

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