Masculinidad y depresión

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La masculinidad hace referencia a un conjunto de características físicas, psíquicas o morales que se consideran propias de los hombres, es en sí, una construcción social de lo que “debe ser» y de lo que «no debe ser» un hombre, es decir, desde esta perspectiva, ser hombre equivale a tener prohibida la expresión de las emociones, a exigirse en exceso para no defraudar lo que se espera de él. El peso de la responsabilidad para él es mayor, ya que es “proveedor”; debe ser capaz de valerse por sí mismo ya que por “naturaleza es fuerte y valiente”.

Estas construcciones discursivas vienen determinadas por un conjunto de creencias ligadas a emociones, formas de actuar, sentir y pensar que han sido transmitidas de generación en generación, impidiendo a los hombres aprender a reconocer y a expresar libremente sus emociones, manifestar sus necesidades afectivas, pedir ayuda cuando la necesitan y muy probablemente, negarse a sí mismo un conjunto de síntomas que esté experimentando y que, a pesar de que están alterando su estado emocional, físico, su relación con los demás y su vida en general, lo ocultan por preservar la honorabilidad de las apariencias por el hecho de ser hombre.

La depresión afecta tanto a mujeres como a hombres. Esta se caracteriza por la presencia de un conjunto de síntomas que se han presentado por un periodo prolongado y continuo: una profunda tristeza, una sensación de “vacío”, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, dificultad para dormir, comer en exceso o perder el apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. Sin embargo, los síntomas se manifiestan de diferente manera en hombres y mujeres. Los hombres parecen estar enojados, más irritables, comportarse agresivos o hasta violentos, sentirse excesivamente fatigados, pierden el interés en el trabajo y en sus pasatiempos; es más frecuente que recurran al alcohol u otras drogas como medio para enfrentar su estado emocional, tienden a realizar actividades de alto riesgo, así como también es muy usual que sus problemas emocionales se manifiesten como problemas de salud física como dolor de pecho, palpitación acelerada, malestares digestivos y dolores de cabeza intermitentes.

Gran para de reconocer y manifestar estos síntomas, como ya se mencionó anteriormente, está relacionado con que se les ha enseñado desde pequeños que hay una serie de sentimientos y comportamientos que no son propios de los hombres lo que dificulta que busquen ayuda.  

A lo largo de mi experiencia como Psicoterapeuta, he atendido a hombres que asisten a la consulta ya como última opción para buscar una solución a lo que les aqueja. Algunos asisten por la insistencia de la pareja, familiares, o amigos o por recomendación médica, algunos otros prefieren ocultar a sus seres queridos que están asistiendo a terapia. Al trabajar con estos hombres me he encontrado que en su mayoría tiene creencias rígidas y profundamente arraigadas acerca de lo que un hombre “debería ser” mismas que les están produciendo esos síntomas depresivos, en otros casos les impiden buscar ayuda oportunamente, pues como hombres tienen la firme convicción de que tienen las capacidades, competencias y fortalezas para salir adelante y creen que pedir ayuda es equivalente a ser inútil, un fracaso o que han fallado, y siguen luchando por seguir a flote, en su mayoría, sin éxito alguno. 

La psicoterapia es un proceso activo que promueve el cambio de pensamientos, sentimientos y conductas que están detonando una depresión. Cabe mencionar que en la mayoría de los casos no hay una causa biológica que detone la depresión sino que está más relacionado a una causa psicológica, es decir, el  estado de ánimo se ve perturbado por algún acontecimiento inesperado que ha alterado tu vida cotidiana, inclusive cuando ya han pasado muchos años de ese acontecimiento. La psicoterapia te da la oportunidad de descubrir y utilizar tus recursos internos que te permitan recuperar tu estabilidad emocional, física y mejorar tus relaciones interpersonales. 

Ante las creencias mencionadas anteriormente es muy natural que como hombre te de miedo o vergüenza acercarte a buscar ayuda con un Psicoterapeuta, sin embargo, tu bienestar bien vale la pena por lo que es momento de romper creencias y generar nuevos patrones de pensamiento y de comportamiento que te permitan construir tu propia identidad masculina, una en donde te sientas libre de expresar lo que piensas y sientes de una manera sana. Todo hombre merece una vida saludable, equilibrada y libre de creencias limitantes. La psicoterapia da la posibilidad de lograrlo.

Referencias:

Tellez Arnoldo, Orozco Jorge, Claude Virot, (2018), Hipnosis clínica y la terapia breve en la depresión, México, Edit. UANL.

Organización Mundial de la salud, Depresión, https://www.who.int/topics/depression/es/, octubre 2017.

Walter Riso, La Afectividad Masculina, (2017), Barcelona, Edit. Planeta.

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