La maldición del psiquiátrico, una maldición muy mexicana.

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Breve Introducción: Los siguientes tres meses los dedicaré a reflexionar sobre la salud pública en México, especialmente sobre la salud mental como servicio público. En nuestro país ésta ha sido influenciada por prejuicios de anti-psiquiatras, psicólogos, médicos de otras especialidades e incluso de algunos psiquiatras que se han vuelto cómplices de los prejuicios a costa de aceptar un salario, una base o un puesto político. Dicho todo lo anterior les presento mi primer artículo en este mes patrio que he titulado: La maldición del psiquiátrico.

Desarrollo: Cuenta la leyenda que hace algún tiempo existió en un lugar de México llamado El Pueblo de los Espíritus, un psiquiátrico conocido coloquialmente por los pobladores como El Trigal, estaba dirigido por el Dr. Sierra.

Debido a que muchos familiares que llevaban a sus pacientes para ser atendidos no regresaban por ellos y a un presupuesto que no hacía más que disminuir año con año, El Trigal llegó a caer en el olvido del pueblo, llevándose a ese limbo a sus pacientes, y al personal que aún toleraba pésimas condiciones de trabajo. Esto afectó principalmente a los pacientes con esquizofrenia y oligofrenia (es decir, con discapacidad intelectual grave).

De ese abandono empezó a surgir una maldición, porque todos los pacientes por muy estables y recuperables que parecieran, si llegaban a ingresar en El Trigal parecían salir con una condena que los acompañaba a donde fueran. Un hechizo que al paso del tiempo los iba aislando progresivamente de amigos, familiares y compañeros del trabajo. Muchos perdían sus empleos, se divorciaban y eran enjuiciados por El Pueblo de los Espíritus. Incluso algunos llegaban a padecer enfermedades médicas, no mentales, pero debido a la maldición que los cortejaba surgía un aparente desinterés de los médicos de otras áreas, quedando abandonados a su suerte.

A partir de estos hechos nadie en el Pueblo se vio interesado en acudir a El Trigal, pues todos sabían de la maldición y de todo lo que podría generarles, así que muchos decidieron aceptar en silencio sus sufrimientos, ansiedades, depresiones y miedos. Al final de cuentas era mejor vivir así que padecer la maldición de El Trigal o la Maldición del Psiquiátrico.

Discusión: Para entender a donde quiero llegar con esta historia, debo empezar por explicar a nuestros lectores que, así como ocurre con otras especialidades médicas, la psiquiatría tiene todo un espectro de padecimientos, los cuales son distintos no solo en la forma de presentarse, sino también en su origen y pronóstico.

Esto último es importante porque afortunadamente para nuestro ego como especialistas y para el apetito moral que cada cierto tiempo nuestra alma pide, muchos de nuestros pacientes (la mayoría de hecho), pueden reincorporarse a su vida laboral, económica y familiar e incluso pueden ser atendidos en consulta externa, es decir sin necesidad de estar ingresados.

La mayoría de los pacientes hospitalizados, pueden perfectamente convivir con otros pacientes mentales o con padecimientos médicos de otros servicios. Muchos de ellos tienen problemas médicos propios de otras especialidades, lo que implica su integración en otros servicios clínicos básicos como ortopedia, ginecología o medicina interna, por si hay una co-morbilidad que amerite atención.

Desafortunadamente en México la política de atención en Salud Mental ha sido una política que ha partido de los prejuicios y de la ignorancia, donde se ha relegado y excluido al paciente de salud mental a un contexto donde fácilmente se le etiqueta y por tanto se favorece un estado de discriminación inconsciente o subconsciente. Generando una maldición que acompaña a cualquier persona que se atreve a buscar ayuda por un problema mental.

Por tanto, este artículo no pretende desaparecer o criticar la hospitalización psiquiátrica, pretende reflexionar sobre el daño que genera a los pacientes de salud mental mantener apartados los servicios hospitalarios de psiquiatría de otras necesidades médicas. Esto genera un sinsentido tan importante como la búsqueda de atención de problemas mentales con un neurólogo, para que la gente no diga o hable. Con lo que, igual que en muchos otros países que han integrado con éxito los servicios de psiquiatría a sus servicios de Hospital General en segundo nivel de atención, propongo que reflexionemos si nuestro sistema de atención pública a la salud mental está diseñado con base en prejuicios antes que por cuestiones asociadas con estadísticas y necesidades reales, generando maldiciones innecesarias. En el siguiente mes abundaré en la diferencia de un asilo psiquiátrico, un hospital psiquiátrico y servicios de psiquiatría de enlace. Mientras tanto se aceptan comentarios, opiniones y debates en los apartados que hay debajo de este texto.

4 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con la postura de éste número. Hay mucha ignorancia sobre las enfermedades mentales , las cuales son consideradas socialmente discapacitantes ( retomando la generalización). Siendo motivo de exclusión afectando globalmente la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, es una irregularidad y un delito investigar y discriminar a las personas por su historial de enfermedades, así como las presentes. Considero que es un problema de a nivel familiar como base de la no reinserción social – funcional. Saludos.

  2. Desafortunadamente en México a pesar de existir la Lay General de Salud, Capítulo VII Art. 72 en Salud Mental, aún hay descriminacion, mal trato, ignorancia, etc, hacia el paciente psiquiatrico por parte de la gente y peor aún por parte del personal de salud, el concepto de va a ver al psiquiatra «esta loco-a», es un paciente psiquiatrico: ten cuidado porque en cualquier momento se le «alborota» y te agrede. Si asistes con un estomatologo, un ginecólogo, un reumatologo es bien visto porque es una atención común, pues así debe ser el atenderte con un psiquiatra pero a la fecha aún nos persigue la maldición del Trigal o Psiquiátrico, algo que ya debería estar erradicado totalmente. Saludos dr. Iván, excelente psiquiatra

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