La buena crianza: horizontalidad entre padres e hijos

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El discurso adulto, en su mayoría dominante, tiende a lo autoritario y a considerar a niñas y niños como incapaces (Cussiánovich), lo que se traduce en prácticas correctivas, coercitivas o negadoras “por el bien del niño” [1]. De este modo, los saberes propios de la infancia van quedando relegados a un plano de menor valoración social.

Bajo la lógica anterior, la construcción relacional de la adultez/niñez[2] sucede a la sombra de la primera, de lo que dice, dicta y normaliza; acallando con ello la voz de niñas y niños. Esto contribuye a relaciones que muchas veces albergan abuso y violencia. Es en estos momentos de cambio social que cobra relevancia el reconocimiento de la individualidad de niñas y niños, es necesario criar y educar trabajando en equipo y validando los saberes propios que se construyen en esta etapa de la vida.

Legitimar la voz de la niñez, es el primer paso hacia una crianza cooperativa, reconociendo que aún en su breve experiencia de vida en el mundo, ya han construido experiencia y con ella han erigido ciertos saberes que les permiten estar y conocer el mundo. Una forma de hacerlo es reconocer y/o validar sus deseos, opiniones e ideas.

Legitimar también es reconocer que niñas y niños no son adultos pequeños, que tiene sus propios sueños, esperanzas e ilusiones, característicos de dicha etapa del desarrollo. La buena crianza, implica necesariamente educación, cuidado y afecto.

Construir nuevas relaciones

Como segundo paso para construir relaciones que apuntan a la horizontalidad entre la adultez y la niñez, hay que reconocer que la lógica adultocéntrica “es excluyente y … fomenta la desigualdad: una sabe, la otra ignora; una impone, la otra obedece; una transmite, la otra recibe; una habla, la otra repite, etc. Esta relación jerarquizada legitima ciertas prácticas de llenado o depósito cultural, en el sentido de dictar e imponer un orden, un contenido, sin permitir la reinvención o la autonomía del pensamiento”.[3]

El tercer paso consiste en la construcción de limites saludables. Se puede partir desde el reconocimiento de las emociones que embargan a lxs adultxs para conectar desde este territorio y no desde la intelectualidad o desde la jerarquía. Por ejemplo, en vez de decir “¡no corras que te vas a caer!”, se puede decir “Por favor, no corras, pues temo por tu seguridad y no me gustaría que te sucediera algo o te lastimaras”; otro ejemplo que generalmente sucede desde la jerarquía, es cuando los niños o las niñas cuestionan el porqué de dicha tarea, a lo que la persona adulta suele responder “Porque soy tu padre/madre, por eso” “Porque yo lo digo” y similares. Frente a ello se puede poner al tanto de la relevancia o importancia que tiene para la familia, para papá o para mamá la concreción de dicha tarea, pues de nuevo el territorio desde donde se da la relación se modifica, en vez de suceder desde la jerarquía y el poder, se da desde la conexión emocional, la empatía y la horizontalidad. A dicha forma de comunicarse también se le conoce como comunicación asertiva.

Quizá el articulo ¿Cómo conversar de forma afectiva con mis hijos? publicado en Salutare en abril del año 2019, pueda engrosar las herramientas relacionales y/o de comunicación que (tentativamente) esta nueva entrega busca generar en el publico lector.


[1] De la Jara, I. (2018). Adultocentrismo y género como formas negadoras de la cultura infantil. Chile. Revista Saberes Educativos. junio 2018, nº 1, 47-67

[2] Según la Organización Mundial de la Salud, la niñez abarca de los 6 a los 11 años.

[3] Paulo Freire.

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Psicólogo clínico egresado de la licenciatura en psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Cuenta con formación adicional en materia de Prácticas Narrativa en la Prevención y Atención de la Violencia de Género por Diplomado del mismo nombre; además, por la misma vía, cuenta con conocimientos en materia de Docencia Universitaria. Actualmente forma parte, como voluntario del Centro de Atención Comunitaria en Casa Tonalá, espacio que brinda atención psicológica a bajos costos desde la Terapia Narrativa. Tiene en su haber diferentes talleres con temáticas sobre Nuevas Masculinidades y Relaciones de Pareja abordados desde la Terapia Narrativa y la Terapia Centrada en Soluciones. Su experiencia terapéutica es de 6 años en sus versiones: individual, familiar y de pareja. En el ámbito docente, cuenta con 1 año de experiencia como adjunto a nivel licenciatura y 2 años como Orientador Educativo en educación media superior. Contacto: Celular: 55 2219 4938

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