«Hacer el amor» de forma bonita

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Entrados en el mes del amor parece oportuno hablar de la sexualidad en pareja. Sin importar las orientaciones e identidades sexuales, la edad, el número de participantes en el juego sexual o los gustos, lo central es que, para poder disfrutar de una sana sexualidad en pareja, necesitamos como individuos responsabilizarnos del autocuidado y del pleno ejercicio de una sexualidad saludable y protegida.

El reconocimiento primordial es que la sexualidad es tan antigua como el hombre mismo. De hecho, en la naturaleza siempre ha existido, sin embargo, es confundida con erotismo, sexo, género, roles o preferencias. La sexualidad es el conjunto de todo eso y más, implica también el cuerpo, los valores, los afectos, la fisiología y la intimidad. Por eso es tan importante informarse, conocer y hablar de la sexualidad e impulsar que poco a poco se anule la descalificación que la rodea porque aún, a estas alturas, se sigue tildando como si fuera una “cosa del mal”. Un problema que, sumado a la falta de sensibilidad, al machismo; a la religión, a la permisividad, mantenimiento e impunidad de los abusos, entre otros asuntos sociales, perpetúan la falta de educación cultural para disfrutar y responsabilizarse de una sexualidad libre y saludable. 

El descubrimiento de la sexualidad empieza desde pequeños y lo ideal es que los niños reciban orientación de forma oportuna, para facilitar que lo que van a enfrentar en un futuro venga acompañado de decisiones responsables, en vez de recibir de porrazo al monstruo del desconocimiento en la adolescencia. 

Si eres adulto, toma acción de inmediato. Si estás chavo, infórmate y toma mayor consciencia. Si eres padre de niños o adolescentes, enséñales. Y si no estás seguro de cómo hacer cualquiera de los anteriores, acércate a un profesional que pueda darte estrategias. 

¡Rompamos las cadenas y hagamos el amor! 

Fuera prejuicios. La primera recomendación es que te des la oportunidad de abrir y hablar (te) del tema. Repite conmigo: Sexualidad: bella, natural y sana. Sex-ua-li-dad. 

Explórate. (Preferentemente espera a estar en un lugar privado por favor, pero explórate). Es importante conocer tu cuerpo y aprender a descubrir las maravillas que lo aguardan. Nos han enseñado a no tocarnos y lo ideal es hacerlo con la consciencia de saber aquello que puedes disfrutar y lo que te gusta. De esa manera podrás indicarle a tu pareja las cosas que te gusta sentir.

Comparte. Habla con tu pareja, platiquen el tema abiertamente. Incluso pueden también explorarse juntos. En un ambiente seguro, donde te sientas siempre protegido y con pleno conocimiento consensuado de lo que están haciendo, explorarse en pareja puede ser a la vez, un despertar de sensaciones nuevas que no conocías y un juego sensual que les permita estimular la intimidad. 

Diviértete. Hay gustos, tamaños y colores para todos y cuando están dispuestos pueden explorar cosas que tal vez nunca pensaron hacer. No tiene que gustarte todo ni tienes que entrarle a todo, pero será mas fácil descartar cuando te permites descubrirlo. Vayan estableciendo ciertas normas y límites que ambos acuerden, sobre todo basados en el respeto y el cuidado mutuo.  

Responsabilízate. Ser cuidadoso, higiénico y usar protección es responsabilidad de ambos, pero sobre todo propia. Infórmate adecuadamente, acude a revisiones periódicas para asegurarte de que estás bien, protégete no solo para evitar embarazos sino infecciones que se transmiten tanto de forma sexual como por fluidos o contacto. Sé responsable con tu cuerpo y con el de tu pareja.

Si seguiste la lista anterior, entonces, estás listo para experimentar y disfrutar sanamente de tu sexualidad en pareja. Piensa que algunas veces el obstáculo de las libertades personales y con la pareja están relacionados con la percepción. Cambia tu lente, enfócalo mejor y verás.     

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