Las fiestas decembrinas se asocian regularmente con la exaltación de valores tradicionales dentro de las familias, como el perdón, la unión, la solidaridad y el amor y pareciera que esto significa, casi inmediatamente, que estas son fechas para estar con la familia, incluso con aquellos con quien sólo se convive una vez al año. Pero esto no tendría que ser una regla que deba seguirse “tal cual”.

Es importante reconocer que el vínculo sanguíneo no necesariamente nos convierte en familia y, por lo tanto, no deberíamos sentirnos presionados a tener que pasar tiempo con ellos en fechas significativas o mucho menos sentir culpa al no compartir con ellos.

Si bien se ha estipulado casi como mandato cultural la realización de reuniones familiares sobre todo en Navidad y en año nuevo (y esto ha sido así generación tras generación), llega un punto en el que las costumbres cambian de acuerdo al contexto en donde nos estamos, así también los valores y creencias propias de la familia; por lo tanto, habrá quien sí valore las reuniones familiares por sobre todas las cosas, pero también quien prefiera pasar estas fechas con amigos, viajando o incluso sin compañía, y esto no debería ser motivo de discusión ni de enjuiciamiento.

Esto puede ser difícil de comprender para el resto de la familia, justo por que las creencias no son las mismas, sin embargo, es importante pensar en el bienestar propio y si esta es una forma de encontrarlo, entonces es algo que se tiene que considerar. La incomodidad que puede generar estar en las reuniones familiares no necesariamente tiene que ver con el aprecio, ya que esta incomodidad puede ser solo hacia algunos miembros de la familia y tenemos el derecho de reservarnos el pasar tiempo con quien no nos sentimos bien. Pasar o no pasar tiempo con la familia es un debate que se puede terminar con el hecho de tomar una decisión, y como cualquier decisión, se debe también asumir la responsabilidad de las consecuencias que esa decisión traiga, sin culpa, sin juicios y sin reproches hacia uno mismo, ya que lo importante es tomar la decisión en pro del bienestar y poder disfrutar con quienes realmente se encuentra felicidad y haciendo las actividades que genuinamente se disfrutan.

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