Esbozo de una deontología de la paternidad

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Soy filósofa y tengo un padre biológico, pero nunca he sabido lo que es tener un padre real. Me coloco como uno más de los millones de hijos abandonados por sus padres (varones) en este país. De ahí que frente a tal falta de experiencia, desde la filosofía sólo se me ocurre escribir una deontología de la paternidad, es decir, me gustaría hablar de los deberes y acciones que debería realizar cualquier ser humano que ha decidido convertirse en padre. Esto último es importante, la decisión de serlo y no el error de serlo. Muchas veces la cuestión y la ruptura empiezan ahí, algunos hombres saben subsanar lo sorpresivo, otros no. La variedad de cada caso de por qué alguien se convierte en padre es infinita y no es mi objetivo entrar en ese detalle, sino más bien, deseo reflexionar sobre algunos mínimos elementos de cómo debería ser cualquiera que desee ser padre:

  • Debe primero él mismo ser feliz, hacer lo que le gusta, sentirse y ser pleno y reconocer sus propias limitaciones y miedos. 
  • Debe demostrar su amor y afectos a sus hijos y a la madre. 
  • Debe respetar y amar a la madre y a sus hijos y recibir lo mismo que da en dicha esfera de los afectos. 
  • Debe compartir tiempo de calidad con sus hijos y con la madre de éstos.
  • Debe ofrecer sustento de todo tipo a los hijos y a la madre. 
  • Debe generar condiciones para el desarrollo de una estabilidad emocional equilibrada. 
  • Debe evitar cualquier tipo de infidelidad y engaño, pues ello podría ser una conducta destructiva. 
  • Debe estar al tanto del desarrollo de los hijos en las diversas áreas humanas.
  • Debe ser responsable con su familia y esto implica corregir los errores que cometa en el camino de la paternidad. 
  • Debe recordar que ser padre no es un trabajo, sino una actividad de por vida. 
  • Debe apoyar en los quehaceres domésticos a la par de la madre. 
  • Debe ayudar a la educación, formación, corrección y disciplina de los hijos. 

Ahora bien, estos puntos son suficientes y jamás exhaustivos, si alguien quisiera podría escribir un tratado detallado sobre cómo debería de ser un padre, pero reconozcámoslo, en general, el ámbito del “deber ser”, a veces poco tiene que ver con las prácticas reales. Y como siempre, es más fácil, decir, proponer, juzgar y escribir, que hacer. Me parece que desde mi posición es más sencillo entrever que los puntos anteriores de esta deontología son mínimos, pero contundentes, porque quien desee ser padre podría tomarlos en cuenta. Es verdad que algunos pueden considerar que son elementos de lo ideal, pero no es así, lo que ocurre es que, de entrada, tanto nuestra educación como nuestra cultura no han afinado muchos puntos sobre lo masculino y ello provoca que lo que se desprenda de ahí es un asunto complejo. Reconozco que dada mi condición biológica jamás podré ser padre y también sé que la paternidad es un gran desafío, pero no es un imposible. No sé cómo esté el mundo en general, pero sí sé por las cifras, estudios sociodemográficos y psicológicos que en el caso de México muchos hijos son abandonados por sus padres (varones), así que señores tal vez no sería tan indeseable que, primeramente, usaran métodos anticonceptivos y, segundamente, que tomaran decisiones con plena conciencia, una de esas puede ser la de ser padres, para después aplicar esta mínima deontología.

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