En momentos difíciles ¿cómo le explico a mi hijo lo sucedido?

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Para muchas personas ser padres es quizá uno de los mayores retos en su vida, ya que día a día se enfrentan a complejas situaciones, muchas veces inesperadas, pero relacionadas con el bienestar de sus hijos sea en el ámbito académico, de las relaciones interpersonales o de la salud; además, se enfrentan a cuestionamientos por parte de ellos que muchas veces los ponen en “jaque” y no encuentran una manera “correcta” de contestar.

Se ha escuchado de manera repetitiva y en diferentes escenarios que “no hay un manual para ser padres”, se va aprendiendo sobre la marcha y muchas veces a base de ensayo y error frente a la diversidad de situaciones cotidianas. No se trata de ser súper héroes para los niños, de estar siempre perfectos y tener la respuesta adecuada o la “más complaciente para ellos”, sino de mostrarse como humanos y sobre todo con sinceridad. Dentro de estas situaciones y frente a la curiosidad de los niños por conocer lo que sucede a su alrededor, lo más recomendable es siempre actuar con honestidad frente a ellos. Hablar incluso de temas “delicados” como la muerte o separación de los padres, por ejemplo, si bien no es tarea sencilla es algo que se debe hacer, ya que de esa forma se les ayuda a enfrentar de una mejor manera lo que puedan estar sintiendo o pensando alrededor de lo sucedido, así como aclarar un poco sus dudas.

Pero ¿cómo acercarse a hablar con ellos? Es importante tener presente que perciben el mundo de manera totalmente diferente a los adultos y no tienen la misma lógica para pensar o reflexionar sobre lo sucedido; no obstante, son perfectamente capaces de entender, por lo que hablar sin tabúes sobre temas “difíciles” es una buena forma de comenzar a acercarse a sus hijos, explicar algunas causas de por qué las cosas se dieron de tal o cual forma, por ejemplo, hablar de la muerte de un familiar o de una mascota como algo que es parte de un ciclo de vida y que es normal sentirse triste o incluso enojado, validar sus sentimientos y darle el tiempo necesario para que procese lo ocurrido. Sentir la cercanía de los padres es importante para ellos, sentirse acompañados, pero sin la presión de apresurar el proceso de estar bien es lo más importante; todos tenemos ritmos diferentes para afrontar dificultades y es expresado de distintas formas: desde tener un semblante de tristeza hasta parecer que no pasa nada, refugiarse en la escuela o no querer despegarse de los padres. Todas son formas válidas de enfrentarse a la adversidad y si bien los padres son un apoyo importante para los niños en ese momento, también es viable considerar la opción de buscar apoyo especializado para ellos, tal como sesiones psicoterapéuticas con profesionales en el cuidado emocional.

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