Decirle “hola” a nuestros muertos una vez más

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El Día de muertos[1] es una excelente oportunidad para recordar y conmemorar a esas figuras físicamente ausentes, pero que emocionalmente permanecen aún cercanas. Por ello, compartimos algunas reflexiones sobre las pérdidas y esa natural nostalgia por recordar a aquellas personas que seguimos queriendo, pero ya no están.

Tradicionalmente, se ha pensado que para un adecuado proceso de duelo existe la necesidad de generar una nueva realidad que ya no incluya a la persona perdida. Incluso se le presiona para que haga esfuerzos por olvidar esa relación. De ahí nace la ineficiente idea de que para estar bien hay que aprender a decir “adiós”.

Por el contrario, ante la pérdida, es necesario crear un contexto que permita integrar una relación con quién está ausente. Porque, al final, ¿qué hacemos entonces emocionalmente con nuestros difuntos? Los llevamos todos los días porque nos seguimos relacionando con su recuerdo, con su cariño, con nuestra nostalgia.

Aquellos y aquellas que ya no están en lo físico, continúan en el mundo de nuestras experiencias, dándole forma a nuevos pensamientos y emociones donde su significado guía la manera en que nos comportamos. Forman parte fundamental de nuestra identidad, de quienes somos.

Michael White, terapeuta Narrativo, nos comparte una nueva forma de relacionarnos ante la pérdida con aquellos que se fueron, a través de algunas reflexiones:

  • ¿Qué veía esa persona especial en ti cuando te miraba con sus ojos llenos de amor?
  • ¿Cómo sabía esa persona esas cosas de ti?
  • ¿Cómo seguir experimentando y disfrutando de la vida manteniendo vivos los recuerdos gratos de esa persona especial?

Por último, recordamos la metáfora terapéutica de White: ‘’No se trata entonces de decirles adiós, sino de decirles… ¨Hola de nuevo»’.

Referencias:

White, M. (1990). Guías para una terapia familiar sistémica. Barcelona: Gedisa.


[1] En México, el 1 y 2 de noviembre se conmemora la tradición del Día de muertos, donde se simboliza el regreso y la visita temporal de los difuntos a sus familiares en vida. Es una fecha de celebración cultural para los mexicanos y mexicanas que resulta de la mezcla de elementos prehispánicos junto con la religión católica.  

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