Construir relaciones constructivas

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Existe un concepto que parece muy interesante y útil para lograr un tipo de relaciones más constructivas en todos los sentidos y escenarios: la asertividad. Esta herramienta, se considera apropiada y puede auxiliar a enfrentar la vida diaria con mayor seguridad. Es un concepto que permitirá también que las relaciones familiares e interpersonales gocen de esta misma seguridad y certeza. La acertividad implica el poder de expresarnos de manera clara, respetuosa de sí y del otro, siempre a partir de nosotros mismas (os) ya que sólo con esta base sabremos lo que se desea expresar.

El antecedente lógico de la asertividad es una autoestima suficiente para poder detectar y expresar habilidades, gustos, necesidades, deseos requerimientos, planteamientos, autovaloración y autoreconocimiento, también es importante el aprender o reaprender a reflexionar y analizar información que se recibe a través de cualquier medio.

La autoestima y la confianza en uno mismo no es algo que se pueda enseñar, sin embargo, en nuestra etapa adulta se pueden buscar las condiciones para desarrollarlas, en un proceso intenso y comprometido, por ejemplo, con el apoyo de un psicoterapeuta.

La autoestima alta y la confianza en uno mismo no significa la búsqueda de la perfección o la seguridad de no equivocarse y de que las cosas, los pensamientos o las actitudes que mostremos nos eximen del error. Por el contrario, es la certeza de que nos equivocaremos, pero que somos capaces de pensar, evaluar y corregir esas equivocaciones o errores que se presentan en la vida, así como de que estamos realmente comprometidos a luchar por nuestros anhelos o metas.

¿Por qué hay que esperar a ser adultos para intentar obtener esta herramienta de comunicación que podría evitarnos una gran cantidad de problemas, malas decisiones o malos entendidos?

Estos malos entendidos podrían provenir de la reproducción cultural de frases y comportamientos de los adultos que tienen influencia en los niños y adolescentes, quienes en ocasiones están siendo reprimidos en sus expresiones, anhelos o inclusive en sus habilidades natas.

Entonces ¿qué podemos hacer?

Ya que estamos en el camino del crecimiento individual, crecer también familiar y socialmente, y en lugar de mantener a los niños y adolescentes fuera de las «pláticas de adultos”, podemos escuchar sus opiniones, permitir que descubran sus propios gustos y que permitir que afronten las consecuencias de sus actos y que aprendan a lidiar con desafíos para ir entrenando su sentido de responsabilidad.

La asertividad puede convertirse en la diferencia más importante entre una autoestima alta y una baja, ya que ese modelo de comunicación es un gran apoyo que provee de una actitud activa ante la vida, lo que implica atreverse a actuar, a conocer nuestras emociones y nuestro cuerpo, hacer caso de nuestros instintos y tomar o dejar la responsabilidad correspondiente, según sea el caso, en cada decisión que tomemos.

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