Cómo sobrevivir después de un viaje de vacaciones

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Había estado viajando mucho. Me pasaba de un avión a otro, de un tren a un autobús y luego andaba a pie recorriendo calles, avenidas, callejones, museos… Probé muchos sabores diferentes, en sitios desde “exóticos” hasta mainstream. Conocí personas interesantes, reencontré amigos y aprendí, en unas pocas semanas, lo que no aprendí en años sobre cultura e historia de Europa. Pero como toda experiencia de vida, mis vacaciones se terminaron y, de un golpe, me regresé a trabajar 8 horas detrás de mi escritorio.

Así, estos días de vuelta me han obligado a definir una estrategia de “sobrevivencia” para experimentar esta transición de la mejor forma posible, sin caer en melancolías, desesperaciones, síndromes de abstinencia de viaje u otras sensaciones adversas. A continuación, algunos de mis puntos más destacados:

  1. Llamarle a los amigos y agendar un encuentro con ellos, ya sea en un café, en un restaurante, en el cine o simplemente en algún espacio de la oficina o de la Universidad para tener alguna conversa cotidiana.
  2. Ir a comer a mi lugar favorito y pedir el plato que más me gusta. Esto me recuerda que el lugar donde vivo puede darme experiencias muy agradables.
  3. Enfocarme en el trabajo o en los estudios definiendo nuevos objetivos de viaje.
  4. Hacer ejercicio, pues tiene muchos beneficios tanto físicos como mentales. Además, puedo bajar algunos kilitos que adquirí durante el viaje.
  5. Darme un break después del trabajo para escuchar una playlist que me guste o para ver alguna serie que siempre quise ver.
  6.  No quedarme en el pasado. Asumir que las experiencias que viví ya terminaron y que ahora debo vivir el presente, donde, es evidente, puedo crear nuevas vivencias positivas.

Bien, lo anterior son apenas algunas ideas que me funcionaron en mis días de pena a la vuelta de mi viaje; pero quisiera expresar que no substituyen la opinión de un especialista, quien, sin duda, podría ayudarle a alguien si experimenta algún sentimiento de tristeza mayor o por un largo tiempo. Algunos amigos, por ejemplo, me han dicho que después de vivir en otro país o de haber hecho un intercambio académico han tenido que visitar al psicólogo, lo cual me ha parecido muy válido e importante para su recuperación.

En mi experiencia, lo único que puedo decir es que considero que siempre es posible construir realidades satisfactorias y felices, antes, durante, o después de un viaje, pues la vida nos da momentos de grandes estímulos, sí, y otros de, quizás, aburrimiento o nostalgia; pero también la posibilidad de acercarnos a situaciones que nos hagan bien, así sean pequeñas, desde donde estemos.

Al final, solo se terminaron las vacaciones, no pasó una catástrofe…

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