La seguridad emocional en los infantes es un factor de protección para los distintos eventos estresantes que pueden atravesar en sus primeras etapas de vida. Son herramientas emocionales y de afrontamiento para futuras experiencias. También se le conoce como autoestima, autovalía o autoconfianza. Independientemente del nombre que se le asigne, lo importante es señalar para las familias la importancia que tiene en el desarrollo de los niños y niñas el fortalecimiento de sus emociones.

Padres y madres tienen un papel clave en el desarrollo de la confianza de sus hijos (as). Queremos entonces presentar a continuación una guía, lúdica y sencilla, sobre estrategias que sirvan como una orientación para mejorar y fortalecer sus prácticas de crianza.

Qué no hacer:

  • Evita ser demasiado duro cuando las cosas no estén saliendo bien. Establecer límites es importante, pero un excesivo e intensivo uso de estos genera desconfianza y retraimiento en los infantes. Lo más importante es que sepan que existen consecuencias de sus acciones, a través de la claridad con la que se les hable, pero no por la severidad de esos límites.
  • Algunas ocasiones los padres, para retomar el control de la conducta de sus hijos (as), escalan en la intensidad del castigo sin obtener los resultados esperados. Es ahí donde la ‘’solución’’ se vuelve parte del problema. Los castigos no deben ser la única forma en que te relacionas con tu hijo (a). Es necesario buscar otras formas de acercamiento; la comunicación es vital en estos casos.
  • Cuando estés molesto (a) házselo saber, comunícaselo, pero no ejerzas un silencio permanente, pues sólo se obstruye la comunicación y la confianza en la relación. Ante el silencio, la incertidumbre crece y los infantes pueden generar muchas historias sobre el porqué de la distancia.    
  • Aparta tus problemas personales o de pareja de la relación con tu hijo (a). Los niños y niñas tienen el derecho de evitar ser afectados por dichos conflictos. Altos niveles de estrés familiar en las primeras etapas de vida les somete a un alto grado de vulnerabilidad emocional que no necesitan experimentar.

Qué sí hacer:

  • Lo más importante es hacerle saber que estás ahí para él o ella, pase lo que pase. Fomentar el apoyo y la comunicación con tus hijos (as), refuerza las sensaciones de confianza y de seguridad en ellos.
  • Asegúrate que tu lenguaje motive y empatice con sus necesidades. Los niños y niñas creen mucho en lo que los demás ven en ellos. Refuerza constantemente ideas como que son capaces, inteligentes y valiosos. Porque aunque de manera explícita no se los digas, una mentira repetida varías veces para ellos sobre algún defecto o sensación de incapacidad, la viven como una realidad.
  • No importa el éxito académico o la falta de, comunícale que siempre estarás orgulloso de él o ella. Con esto le transmitirás que lo más valioso estará en quién es y no en lo que puede alcanzar (no es malo esto, pero no debe ser lo único que se refuerce).
  • Cuida que el respeto que te tengan sea con base en los límites sanos que estableces y la admiración que les generes, pero no por el miedo y la evasión que tengan de ti y de tus reacciones. Un padre y una madre con mesura, empatía y autocontrol fomentará siempre mayor seguridad emocional hacia sus hijos (as).

En conclusión, la confianza, comunicación y empatía son formas adecuadas y necesarias para el fortalecimiento de la seguridad emocional en niños y niñas, una sana manera de educarlos para la vida. Hay que recordar que las emociones y reacciones de los hijos (as) son un espejo de lo aprendido en casa.

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