Carta de un psicólogo a un estudiante diagnosticado con Trastorno por déficit de atención

0
591

Que tal Saúl ¿Cómo te va? Fue un placer conocerte y conversar un poco contigo el día de hoy. Te escribo esta breve carta porque en algunas ocasiones un primer encuentro en terapia no basta para poder expresar las distintas ideas sobre cómo poder ayudar a las personas en este proceso.

Me quedé pensando en aquellas dificultades que has tenido en tu nueva preparatoria por aquel diagnóstico de TDAH (Trastorno de Déficit y Atención con Hiperactividad) que tus padres comentan has presentado desde ya hace algunos años. 

En particular valoré mucho la idea que comentaste de que a pesar de todos estos años que han estado entre psicólogos y psiquiatras, tú te has resistido a pensar que existe algún problema dentro de ti, por más que el contexto se ha empeñado en hacértelo creer. Sin embargo parece que en tus papás sí ha tenido ese efecto.

Me parece una señal de mucha conciencia y autoconocimiento de tu parte, el poder identificar que tus complicaciones escolares han sido mayormente producto de la preocupación y presión que ejercen tus padres, escuela y algunas personas a tu alrededor (de forma involuntaria tal vez) bajo la idea de que el TDAH es la principal razón que explica esto desde que tenías casi 7 años de edad.

Si bien es cierto que reprobaste ahora en tu primer parcial de la preparatoria tres materias, también es igual de cierto que otros alumnos y alumnas que no están diagnosticados de esta forma, han llegado a reprobar más materias debido a múltiples factores personales-emocionales, académicos, familiares y no exclusivamente asociados a un trastorno psicológico. Como docente y psicoterapeuta sé que una nueva escuela significa múltiples retos de adaptación para los y las jóvenes de índole personal, de amistad, sentimental y por ello es posible que dejemos hasta el final lo académico.

Para tus padres y la escuela, reprobar estas materias se volvió una evidencia más del TDAH en tu vida, impidiendo que vean otras cosas a las que te has enfrentado antes y ahora y que te afectan profundamente. Justo como lo que has relatado el día de hoy en terapia sobre tu relación sentimental. Describiste de forma contundente que tu corazón está roto por ver a alguien que quieres mucho alejarse de ti, pero al mismo tiempo no irse por completo. Una terrible sensación de confusión y tristeza se instaló en ti hace casi un año.

Lo que más preocupación me generó fueron aquellas sensaciones de enojo e impotencia que has experimentado al percibir que tus padres no escuchan tus palabras y tu sentir, pues observas que han hecho más caso a la opinión de los psicólogos y psiquiatras que a ti, dejándote una inevitable sensación de soledad. Me queda claro que vivir entre la confusión, tristeza, enojo, impotencia y soledad no son buenos aliados para sobresalir en lo académico.

Quiero decirte que no te preocupes, tras tu visita al consultorio me quedé también reflexionando con un fuerte sentido de confianza y seguridad en tus palabras pues pude escuchar también historias alternativas a las dificultades como aquella etapa en la secundaria donde relataste sentirte contento y escuchado por tus padres, logrando cumplir con tus tareas y obtener buenas calificaciones.

Me parece importante evidenciar que el problema no ha estado en ti durante todo este tiempo, es probable que el diagnóstico de TADH se volviera ese chivo expiatorio ante de distintos factores; la dificultad en la comunicación con tus padres, estilos de enseñanza en la escuela poco apropiados para tus necesidades, las dificultades en tu relación sentimental y por supuesto también una parte en tu responsabilidad.

Es de vital relevancia que tus papás comiencen a escuchar tu voz y la de los doctores, pero ahora en un sano equilibrio. Te propongo entonces que continuemos trabajando por tu bienestar incluyendo el apoyo y orientación hacia tus padres, porque también pensaba que lo único que ellos han hecho es seguir las recomendaciones de los profesionales, sin advertir por completo lo que has estado viviendo.

Me despido Saúl, me dio mucho gusto poder conocerte el día de hoy, pero me dará más gusto aún, poder ayudarte con la terapia y saber que te encuentras definitivamente bien.

¡Te deseo mucha tranquilidad!

Ulises Zamora.

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí