Basta de ser madre y padre a la vez

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El concepto de ser madre-padre a la vez no existe. Lamento decirlo, pero es un engaño. Esta idea es solo una desafortunada práctica que ha tenido que enfrentar una sociedad en la que es claro que los hombres tienen privilegios y en ocasiones algunos abusan del poder (familiar y social) con el que cuentan para hacer lo que se las da su regalada gana, incluyendo procrear sin tener un sentido de responsabilidad y convertirse solo en portadores de esperma para luego jugar al ausente y dejar a sus hijos sin atención.

Si partimos de este ejemplo, no nos queda más que borrar al “innombrable” de la historia y convertirlo en el desgraciado provocador de todos los males futuros de la pobre madre abnegada y luchona, que tendrá que romperse la cara y la madre, para sacar adelante a sus hijos y convertirse en madre y padre a la vez.

Hay mucho por hacer para poner el alto a perpetuar esta desigualdad que se ha normalizado en nuestra sociedad. Es una ardua tarea y nos corresponde a todos contribuir para generar mayor funcionalidad familiar y una relación saludable de los hijos con quienes son pilares en su vida y siempre formarán parte de esta, tomando acciones que digan basta a una situación de inequidad en el que pueden llegar a reforzar la idea de que está bien o es normal que el hombre no se haga cargo de los hijos.

Ser padres en general, no es fácil. Precisamente por eso es mejor hacerlo en equipo (aunque ya no sean pareja). Lo ideal cuando se trata de hijos es siempre encontrar un acuerdo entre ambos para gozar del derecho de serlo y cumplir con las obligaciones que conlleva. Pero cada padre es finalmente el responsable de decidir sobre su propio papel.

He notado en terapia por ejempo, que algunas mujeres quieren que el hombre sea el padre que ellas quieren que sea, que haga lo que creen que debe hacerse y como debe hacerse. Sería un punto de reflexión sobre el papel de la mujer en este conflicto. Porque la paternidad es una construcción que intenta definir lo que un padre debería hacer por sus hijos y está llena de acciones o conductas y emociones predispuestas, de forma que lo que para unos significa ser buen padre, para otros sería insuficiente.

Si tu eres madre teniendo que ser madre y padre a la vez, seguro lo haces por tus hijos, pero ¡Ya basta! Revisa desde el amor si la falta de participación del padre tiene que ver con que tú no estás de acuerdo en la forma en que él ejerce su paternidad, porque te molestan sus tiempos, sus modos, sus espacios o por las cosas que ha hecho o por los problemas entre ustedes que como pareja no han podido resolver.

Si tú eres padre, ejerce responsable y amorosamente tu paternidad, porque también es muy fácil hacerte a un lado por las mismas circunstancias que describí arriba y culpar a la otra por tu ausencia. Históricamente muchos hombres nomás se dedican a tener hijos y eso no te hace ser un padre. Asume las razones por las que no eres capaz de mantenerte cercano y mejor aún, aprende a negociar para que puedas ejercer libremente tu paternidad, más allá de los problemas no resueltos con la madre de tus hijos, porque les tengo una noticia, los hijos lo son de ambos y a menos que vengan de un banco de esperma anónimo o que las razones de la distancia sean derivadas de abuso o violencia, la crianza es obligación de ambos padres, aunque no estén juntos. 

Mantener alejados a los padres por la incapacidad de arreglar desacuerdos o mantenerse ausentes por responsabilizar a la ex de que “no me deja verlos”, es una fórmula evidente que solo sirve para contribuir a patrones relacionales disfuncionales.


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